Ameline podía escuchar mucho escandalo en la mansión, y pronto escuchó como varias personas llamaban su nombre, pero ignoró todo.
—Con que ya estás buscándome, ¿eh, Seth? —se dijo con amargura.
Se levanto del banco acolchado para ya no estar recostada y se quedó sentada, todavía con la mano en el vientre.
Por suerte, sabía que las cámaras de la biblioteca eran pocas, probablemente la verían entrar a la biblioteca si revisaban bien, pero era un lugar muy grande y ese lugar estaba bastante o