Ameline se despertó con el sonido de pasos apresurados y voces amortiguadas resonando a través de las paredes de la mansión.
Era el día de la emboscada, y el caos controlado que llenaba el lugar era casi palpable. Se levantó de la cama, su cuerpo tenso después de una noche de sueño intermitente, plagada de dudas sobre Bianca y el eco persistente del beso con Seth aún molestando en el fondo de su mente.
Se vistió rápidamente con una camisa cómoda y jeans amplios, intentando centrarse en la ta