Punto de vista: Lucas
Regreso a casa después de lo ocurrido en las mazmorras. Mi cuerpo aún tiembla de rabia, una furia espesa que me recorre la sangre y me aprieta el pecho. Intento contenerla, pero es inútil. Apenas cruzo la puerta, me encierro en el baño y dejo que el agua fría de la ducha caiga con fuerza sobre mí, buscando apagar el incendio que llevo dentro.
No funciona.
Cada gota que golpea mi piel parece avivar el fuego en lugar de sofocarlo.
Cierro los ojos, apoyando la frente contra lo