Punto de vista: Jason Muller
La primera vez que le pedí a Sofía que saliéramos, no imaginé que terminaría deseando verla cada minuto de cada día. Al principio creí que sería algo casual, una distracción divertida para las vacaciones, pero tras nuestra primera cita todo cambió de golpe. Desde entonces, nos hemos visto casi a diario y cada vez me resulta más difícil despedirme de ella cuando cae la noche.
Esta noche decidí dar un paso más y la invité a cenar a mi casa. Necesitaba un ambiente íntim