Sin mentira alguna, ya debían de ser al menos las 11 de la noche, no habíamos parado ni una sola vez nuestros continuos estudios, o bueno, al menos mis continuos estudios respecto al inglés.
Ahora mismo el inglés estaba tan metido en mi cabeza que hasta pensaba en inglés, respiraba en inglés y pestañeaba en inglés. Todo estos resultados después de que el mismo Zadkiel me diera un buen regaño, argumentando que si me volvía a quejar respecto a los estudios debía de hacerlo en inglés.
Y en verda