Capítulo 50.

Y allí estaba él. Su cabello, tan sedoso que incluso desde la distancia se podía apreciar su sublime textura, lo había cortado unos pocos centímetros, ya no rozaba hasta el final de su cuello, ahora apenas tocaba su nariz y lo había teñido de negro por completo, estaba mucho más delgado que hace un par de meses, aunque no se notaba demacrado, solo delgado, no obstante, de manera irónica se veía musculoso al mismo tiempo, complicado describirlo a un simple y corto vistazo. Y estaba a

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