Capítulo 5: Moretones.
El pelo rubio de ella fulguraba de entre la negrura que ahogaba a aquella ciudad, la luz de la luna la adornaba, impactaba contra sus mechones y les daba una apariencia de oro. La chica estaba de espaldas, sentada en el jardín sin cuidado alguno de manchar su vestido, pues ya este lo estaba. Sus piernas estaban flexionadas cerca de sus pechos, ni siquiera tenía deseos de estar ahí, en aquella fiesta llena de personas que parecían marionetas, ni siquiera sabía porque había aceptado ir a aquel paí