Capítulo 29.

Chad salió avivadamente de aquella habitación encerrada en famélicas llamas y, sin pensarlo, ni vacilar, pues en aquella situación en la que estaba, la indecisión no podía ser partícipe, agitó su caminata hacía la recamara colindante a la suya. 

Una vez allí, empezó a tocar la puerta de manera persistente y desosegada buscando que quien viviese allí atendiera; si no convocaban a los b

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