Capítulo 30.
Con la equivalente potencia y barbarie de un estampido intemperante, un escalofrío removió todo su cuerpo como si este fuese una imperceptible hoja seca desplomándose desde lo alto de un gran árbol. El miedo se irradió en sus ojos, no sabía que, pero en su pecho había un continuo martillar, súbito y agudo.
Miedo, Adalia sintió miedo.
Debía de hacerlo.
Ambicionó subir las escaleras no q