Mundo ficciónIniciar sesiónMinutos pasaban y Derek no dejaba de observar a un punto indeterminado, pero en su mente, a pesar de permanecer tan aparentemente templado, maquinaba todas las cosas a las cuales sometería a Adalia. Ella se había atrevido a usar algo que él no le había dado, ella pagaría por ello, ella era suya, todo en ella le pertenecía, se refrendaba una y mil veces Derek en su cabeza.
—¿Sabes? —ha







