Capítulo 14.

La rubia alisaba a un lado su copiosa melena, sus manos difícilmente podían sostener el cepillo de tan temblorosas que estaban.

Veía su reflejo en aquel espejo y no percibía nada de lo que era antes de conocer a Derek, su pelo bermejo estaba opaco, estropeado, ya no podía usar ropa desabrigada, las marcas de Derek estaban grabadas en su piel, cada día más pronunciadas, aunque nadie parecía prestarle atenc

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