Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa Casa de la Ancla no era una academia, sino un centro de control.
Su corazón era la Cámara del Salto, donde el éter puro del Vaso se filtraba, alimentando el primer Portal Interdimensional.
Era un disco de energía cristalina que zumbaba con promesas y peligros.
Elara, la Custodia Mayor, se vestía para la guerra. Su báculo de Fundadora, ahora una extensión de su voluntad, brillaba.
Lysander, el Estratega del Ancla, repasaba el plan. No había ejércitos. Solo ellos dos. La máxima expresión de la confianza y el amor que se habían forjado en el crisol de la guerra.
“Nuestro destino: Xylos,” dijo Lysander, señalando un diagrama astral.
“Un mundo con planos de realidad fracturados. Elmin creía que Valerius buscaba una fuente de Caos allí. Nuestro objetivo es solo reconocimiento. Evaluar si la Sombra de Valerius ha dejado semillas en otros mundos.”
Elara asintió. “Si lo hay,







