Mundo ficciónIniciar sesiónLlevaban a Valerius atado con cuerdas mágicas básicas (más por formalidad que por necesidad real), su figura despojada una prueba irrefutable de la victoria.
Archon Elmin salió a recibirlos, rodeado por la Guardia de la Academia. Su rostro, surcado de profundas arrugas, no mostraba alivio, sino una cautela profunda.
“Elara,” dijo Elmin, su voz tensa. “Tengo entendido que has… neutralizado la amenaza. ¿Dónde está Kael?”
Elara no pudo responder. Lysander, aunque débil, habló por ella. “Kael murió asegurando el tiempo que Elara necesitaba para activar el Antídoto, Maestro. Fue un héroe.”
Elmin desvió la mirada. El drama político se instaló.
Elmin no veía a una salvadora. Veía a una Archo







