Mundo ficciónIniciar sesiónPasaron semanas. La Academia se transformó. Las viejas salas de miedo se abrieron para dar paso a talleres de curación y estudio de la Magia de Restauración.
Elara y Lysander se encontraron solos en el punto más alto del Gran Observatorio.
La Luna de Aethel brillaba sobre ellos. El cielo estaba claro, libre de la sombra de Valerius.
Ambos estaban curados, pero las cicatrices emocionales permanecían.
Lysander, sentado en el borde, dibujó constelaciones con su dedo, sus movimientos lentos y meditativos.
El drama de la conversación se centró en la pérdida de Kael.
“Lo extraño,” susurró Lysander. “Su pragmatismo, su cinismo… Me salvó la vida, pero no puedo evitar sentir que le fallamos.”
Elara







