El poder de la verdad expuesta por Julián Whitethorn impactó de lleno en la conciencia del Dr. Elías Vogt. Vogt, un hombre de ciencia destrozado por la culpa, enfrentó la posible exposición de su traición moral, sabiendo que el desamor y la vergüenza de su hija serían insuperables. Julián no buscó la venganza pública inmediata; buscó el amor por la verdad para liberarlo y, al hacerlo, obtener la palanca necesaria para la acción legal.
Julián se reunió con Vogt en secreto, una tarde gris en un banco discreto de un parque tranquilo de Ginebra, lejos de los ojos de la OMS. Vogt parecía un fantasma, envejecido diez años en una semana. Julián le mostró la evidencia irrefutable de la beca de su hija, la conexión directa con VACCUS, la transferencia de los 200 millones a Malta, y lo más importante, el drama de las miles de vidas perdidas por el aumento de precios de las vacunas. El peso del mundo estaba, literal y figuradamente, sobre los hombros del médico.
"No te estoy pidiendo que confies