El poder de la Fundación se enfrentó inmediatamente al poder del aparato legal y de relaciones públicas de VACCUS. Mientras en Malta el dinero permanecía congelado, Marcus Flint ejecutaba una estrategia de desgaste en la corte civil, obligando a Alana Torres a desviar recursos vitales para defenderse de la demanda de difamación de miles de millones. El drama era que Flint no necesitaba ganar el juicio civil; solo necesitaba que el poder de la Fundación se agotara financieramente y que el enfoque de los medios se desviara de la traición ética hacia el "comportamiento irresponsable" de Alana.
Julián, por su parte, aprovechó el factor Dr. Elías Vogt. El desamor y la culpa del médico se convirtieron en un arma periodística. La OMS, bajo una presión ética y política sin precedentes tras la moción de Alana, inició una investigación interna sobre el conflicto de intereses. Julián filtró selectivamente la historia de la beca de la hija de Vogt, no como soborno, sino como un trágico ejemplo de