La investigación sobre el Dr. Aaron Brandt se convirtió en el principal proyecto de la Fundación, bautizado internamente como 'Proyecto Pandora'. Alana Torres se sumergió en el mundo de los términos de servicio, las políticas de privacidad y las leyes de financiamiento de campaña, un laberinto de textos legales diseñado para ser impenetrable por el ciudadano común. Julián Whitethorn se enfocó en el lado humano: contactar a exempleados y analistas de datos de Synapse Data que pudieran haber sentido el desamor moral de trabajar para Brandt.
"Brandt usa su carisma como un escudo. Sus empleados creen que están 'optimizando la democracia' y 'democratizando la información', no destruyéndola. Es un líder de culto digital," comentó Julián después de una reunión fallida con un exgerente de Synapse, que se negó a hablar por miedo a la venganza legal de Brandt.
Alana, trabajando sin descanso, logró identificar un patrón inusual en las finanzas corporativas de Synapse. Brandt, a través de una com