Estefanía se acercó con cautela al auto.
Había salido del salón apresurada, pero justo ahora había perdido la confianza para acercarse.
Sin embargo, lo hizo.
Tragó saliva para darse valor y no miró al hombre mientras subía.
Sus pestañas revolotearon ansiosas y se mordió el interior de la mejilla.
Cristian no arrancó de inmediato.
Al observarlo de reojo, noto que él mantenía la vista fija hacia el frente, con una mano apretando con fuerza el volante.
Inquieta ante tanto silencio de su parte, pen