Luego de la crisis, Sofi y Andy se relajaban en la habitación. Ella estiró los brazos, se oyeron algunos tronidos y sonrió.
—Dios, Andy, ¿cuál es la explicación científica para esto?
—Me encantaría poder decírtela, pero no soy científico, sólo un hombre común y corriente dispuesto a hacer lo que sea para complacer a su ardiente novia.
—Y lo logras. Eres un amante excepcional y el sexo sin cejas es alucinante.
—Espero que sea por la falta de cejas y no por lo que fumé, odiaría volverme adicto a