Pese a los reclamos de Andy, su guardaespaldas lo llevó directo a casa de los Sarkov Reyes. El código rojo ameritaba llevar a los sujetos protegidos a un lugar seguro a la brevedad.
—La señorita Sofía está bien, pronto regresará del hospital —le dijo Bruno.
Andy se aferró la cabeza. ¿Sabía el hombre lo contradictorio de sus palabras? Nadie que estuviera bien necesitaba ir a un hospital.
—Dime la verdad, Bruno. Necesito saberlo, por duro que sea... ¿Ella está entera?
Desmembrada en una explosi