Vlad había estado todo el día pensando en Samantha, no se la podía sacar de la cabeza. La intrusa se metía en su cerebro, entre los valores bursátiles y los planes de desarrollo, empujando a un lado sus valiosos estratagemas empresariales. Quizás tendría que descontarle del sueldo por distraerlo, aunque, hasta el momento, no le había significado pérdidas económicas. Debía estar atento a las cifras, no podía acabar obsesionado.
Entre los recuerdos inútiles que conservaba, recordaba haber leído qu