Ivette suspiró, mirando hacia el techo. Su corazón todavía latía rápido y sentía un pequeño dolor también, pero sabía que eso era normal la primera vez.
Por fin había tenido su primera vez y con el hombre que amaba desde los diez años.
Por instantes creyó que jamás ocurriría, empezaba a convertirse en algo mítico cada vez que Ingen le decía que todavía no había llegado el momento. Supuso que tanta espera contribuyo a que el magno evento se convirtiera en el acontecimiento del año. Tal vez y has