90. La urgencia
Los médicos los limpiaron con rapidez y cuidado, pesándolos y vistiéndolos con la ropa que Hadriel había preparado con tanto esmero. Hellen, aunque aún estaba en la camilla, con el cuerpo adormecido, no pudo evitar que su corazón se desbordara de amor al ver a sus hijos por primera vez. Su respiración se volvió más profunda, intentando absorber la realidad de lo que acababa de suceder.
Al colocarle los dos bebés en sus brazos, Hellen sintió una oleada de emociones tan intensa que apenas podía c