91. La perdida
Al escuchar las palabras de la secretaria, Hellen sintió un nudo formarse en su garganta. El ambiente de felicidad y ternura que llenaba la sala se tiñó de una tristeza repentina y abrumadora. Aunque estaba agotada, tanto física como emocionalmente, pudo percibir la urgencia y el dolor en la voz de la secretaria.
—Ve —dijo ella.
Las palabras salieron de su boca casi en un susurro, pero con toda la fuerza de su convicción. Sabía lo importante que era este momento para Hadriel y para su padre, y