8. Confirmación de la pureza
La señora Radne se dispuso a alistarse para ir a visitar a su ahijada. Era su sobrina, pero no tenían el mismo apellido; en la etapa más sombría de su vida había sido una Harper, pero eso era cuestión del pasado. Ahora era Radne Loveall, la distinguida Madame del jardín del Edén. Había puesto en ese cargo, bajo la única persona que admiraba y respetaba, como si fuera un dios, y él que la había bautizado con su nuevo nombre, para ocupar el puesto de administrado del establecimiento mundano. Prep