84. El diagnóstico
Hadriel y Hellen vivían juntos, compartían momentos y rutinas, pero al final del día, cada uno se retiraba a su habitación separada, y Hellen se encontraba sola con sus pensamientos, anhelando algo que sentía no merecer. Cada vez que veía la ternura en los ojos de Hadriel o sentía su mano en la suya durante los momentos difíciles, su corazón se encogía con un dolor dulce y amargo. Sabía que estaba enamorándose irremediablemente de él, pero la sombra de su pasado y el muro del contrato la manten