52. Lo inesperado
—Es un placer conocerte y me vuelo a disculpar por casi atropellarte. —Hellen hizo una pausa, tratando de encontrar algo más que decir—. ¿Estás aquí por negocios o...?
—Negocios —respondió Hadriel, su tono cortante, pero sin intención de ser descortés.
Hellen quedó impresionada, aunque no sorprendida. Su porte y actitud encajaban perfectamente con alguien en una posición de tanto poder.
—Debe ser un trabajo muy demandante —dijo ella, intentando mantener la conversación—. ¿Te gusta lo que haces?