25. Los sueños
Hadriel, nada más con ese simple comentario, supo del problema que había encaminado a su Cenicienta a aceptar el trabajo de dama de compañía. Si era virgen, no podía tener hijos, entonces debía ser por un hermano o alguno de sus padres. Seguiría averiguándolo más adelante. Estaba muy interesado en ella y quería ayudarla en lo que pudiera. La vio con detenimiento, mientras en su cabeza imaginaba la posible escena que había pasado. Alguno de ellos había sido detectado con una enfermedad terminal