172. El beso
La realidad lo golpeó con una claridad abrumadora: Hellen era la madre de sus hijos, sus gemelos, esos pequeños seres que había aprendido a amar sin siquiera saber que eran suyos. Y ella, la mujer a la que había tratado de proteger y mantener a salvo, era también la misma que había conocido en esa noche mágica, la misma que había despertado en él sentimientos que nunca antes había experimentado. Había creído que los estaba engañando a todos, a su padre, a Hellen, incluso a sí mismo, al pretende