153. La tía
Radne estaba sentada en su elegante oficina, revisando algunos informes, cuando el encuentro reciente con los clientes regresó a su mente. Algo en la manera en que aquel había preguntado por la "mariposa" de hacía cuatro años la había dejado intranquila. Aquella noche, esa misma "mariposa" no era otra que su sobrina, Hellen. La dulce y recatada Hellen había sido, en un giro irónico del destino, una de las inversiones más lucrativas para ella. El recuerdo de cómo la había "vendido" y el dinero q