146. La pulsera
Hadriel se encontraba sentado en el sofá, observando cómo el sol comenzaba a descender en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y rosados. Estaba acompañado por la señora Dahlia y por Hellen. La conversación fluía con la calidez y naturalidad que siempre había sentido en la familia Harper, pero aquella tarde en particular le evocaba recuerdos muy profundos, de una época que, para él, se sentía como un hermoso sueño del que nunca habría querido despertar.
Rememoraba con claridad lo