Me instalo en la nueva habitación y siento un nudo en la garganta. Esto no es como creí que sería mi vida, solo he visto tres veces a Sebastián después de casarnos y ninguna de esas veces me ha hecho sentir especial.
No conozco nada de él y aunque mi madre dijo que con el tiempo lo haría, no sé en qué momento será puesto que nunca está en casa. Cuando Sebastián pidió mi mano de manera formal, no había nada que me hubiese hecho tan feliz como ese día. Era mi sueño, casarme con Sebastián del Vall