Capítulo Cincuenta y seis; Mis pequeños rusos.
—¿Estás segura que ellos te dijeron que estarían en casa? –cuestiona Alexey y yo asiento aunque ya me imagino por qué todo se ve tan solo.
—Si, les mandé un mensaje para que supieran que veníamos, no hay equivocación.
—Que raro que todo esté tan en silencio.
Alexey abre la puerta y entra encendiendo la luz, sus padres salen de algún lugar en dónde se encontraban escondidos y gritan ¡Sorpresa! Lanzando papeles de colores a la cara de mi guapo ruso y yo río divertida.
Él apenas puede creer que