Podría preguntarle por qué se negó a casarse conmigo. Pero, después de todo, ya lo sabía. Catriel tenía su verdadero amor y nunca lo aceptaría, porque no era mujer y temía ser juzgada. Aun así, no había razón para que me repudiara tanto. Sí, había atropellado a un hombre, pero traté de enmendarme, me disculpé e hice lo que pude para obtener su perdón. No podía ser juzgado eternamente por mi acto.
Y en cuanto a revelar sus obras al mundo, tampoco fue intencionado. Sólo se la mostré a Donatello c