Todos se fueron y Catriel y yo nos quedamos en la sala. Por alguna razón, en vez de irme, que era lo que se esperaba de mí, me acerqué a la ventana de vidrio, mirando el mar a lo lejos.
- Vivir en este lugar es un privilegio. - me oí decir.
- Tal vez esto sea lo único en lo que estoy de acuerdo con vos. - Catriel se levantó y caminó hacia mí.
Caminó con las manos en los bolsillos hasta detenerse frente a mí. Pareció buscar el foco de mis ojos y me siguió. Luego empujó el cristal cuadrado, que c