El sonido rítmico y crujiente de la estufa de hierro fundido era el único que quedaba en la antigua cabaña del cazador. En el colchón polvoriento de la esquina, Noah finalmente había sucumbido a un agotamiento profundo. Envuelto en el saco de arpillera seca y la chaqueta con capucha demasiado grande de Olivia, su pecho se elevaba y bajaba lentamente. La terrible tormenta que había afuera, el escorregadio deslizante del paso de montaña, los bosques oscuros... todo eso se había desvanecido en un