Mundo ficciónIniciar sesiónBenjamín sujetó a Fred por los hombros y miró el rostro del joven, que estaba cubierto de lágrimas. Con calma, sentó a Fred en uno de los sillones de la oficina y llamó a la secretaria para que lo atendiera.
Ella le trajo una jarra de agua, pero Fred se negó a tomar nada. Benjamín pensó que pronto se deshidrataría porque las lágrimas no dejaban de correr por su rostro cansado.
—Lamento mucho tu p&







