Mundo ficciónIniciar sesiónHenrico colgó el teléfono y sus ojos volvieron a posarse en el periódico que sostenía en las manos. Desde el momento en que supo la verdad, se mantuvo en silencio, algo raro en él, pero no le dijo nada a Alessia, no le gritó ni le dio una lección.
Ciertamente, ese había sido su gran error.
Era verdad que ella estaba adolorida. Ridículamente adolorida. Le palpitaba todo, desde el cuello hasta los tobillos. Pero eso no







