Mundo ficciónIniciar sesiónCarmelita se levantó esa mañana con el sol todavía escondido detrás de las montañas. Había un silencio cálido y concentrado, roto solo por el canto del gallo. Necesitaba apresurarse si quería evitar la partida repentina de Antonella.
Caminó de puntillas. Pasó frente a los cuartos donde dormían y vio a Adam; sus ojos se llenaron de lágrimas. Carmelita no permitiría que ese niño fuera arranc







