Enrico parecía petrificado. Su rostro no expresaba ninguna reacción, lo que al principio preocupó bastante a Benjamín. No debería sentirse así, ya que despreciaba a Antonella y no la consideraba más su hija. Sin embargo, Enrico fue perdiendo fuerza en las piernas y solo no cayó porque el propio Benjamín lo sostuvo.
—No teníamos que tener esta conversación ahora —Alessia estaba histérica y no mostraba ninguna preocupación por el estado de su padre—. Yo iba a contárselo, pero tú no confiaste en m