Benjamín se detuvo en medio de la calle, con el sol ya poniéndose entre las montañas, y apenas podía creer que Antonella tuviera tanto poder sobre él como para dejarlo tan aturdido. Rodeado por el tumulto de periodistas, que increíblemente lo habían esperado a la salida, lo acosaron con preguntas. No estaba dispuesto ni tenía paciencia para responder a ninguna, y tras mucho pensar, al fin logró librarse de la presión mediática y decidió volver a casa.
Que dijeran lo que quisieran después.
Aunqu