—¿Qué haces aquí, Valeria?
La voz era fría, autoritaria y cargada de una familiaridad que me heló la sangre. Me detuve en seco y me giré lentamente. Frente a mí, bloqueando la salida de su despacho privado, estaba Ethan Caldwell. Lo reconocí al instante; lo había visto decenas de veces en las galas benéficas y en las cenas de negocios a las que Daniel me obligaba a asistir. Él era parte del círculo íntimo de los empresarios más poderosos de la ciudad.
Pero, ¿qué hacía él aquí? Mi mente intentó