Adam esboza un suspiro y cierra los ojos con fuerza, entonces su cuerpo sudoroso y tenso entra en un estado de relajación que le provoca sueño.
Samantha, en cambio, se limpia la boca sorprendida, puesto que nunca se hubiera imaginado que sería capaz de llegar tan lejos con un hombre.
—¿Te gustó? —Se le recuesta al lado y lo besa en la mejilla.
—¡Me encantó! Eres maravillosa en todo lo que haces, mi hermosa Sammy. —Le acaricia los glúteos.
De alguna manera, esa acción la hace sentir relajada y f