Cinco años después...
Adam se sirve una copa y resopla con hastío. Nunca ha soportado a su hermana y cree que eso no va a cambiar, puesto que ya llevan seis años de convivencia y ella no termina de aceptarlo.
—¿Por qué te rindes ahora, imbécil? ¿Para hacerme quedar en ridículo? —le reclama la mujer un año menor que él, de cabellera rubia, ondulada y larga; ojos verdes y cuerpo esbelto.
—¿Quién te entiende, Cameron? —replica Adam con hastío—. ¿No es lo que querías? Te estoy cediendo la presidenc