Aranza tomó la mano de su hermano mayor y lo miró con los ojos llenos de lágrimas contenidas; pero bien que eran de felicidad.
— Jamás creí que volvería a tener a mi hermano mayor de regreso — musitó la jovencita —. Es increíble ver el hombre tan maravilloso en el que te has convertido, primero eres padre y ahora… esto, wow, Em, vas a casarte.
— Voy a casarme con la mujer de mi vida — recordó la propuesta y su pecho se inflo de gozo, de alegria.
— Si, la mujer de tu vida — asintió ella, feliz p