68. Por favor, déjame ser tu esposo
— Lamento que no le hayan avisado, lo habíamos despertado del coma hacía ya un rato y solo estábamos esperando a que reaccionara — le informó la enfermera tan pronto acudió a su llamado, y es que cuando escuchó la voz de su hombre y luego nada, se llenó de pánico.
Era un hombre valiente y había luchado los últimos días con una fuerza poco creíble, le dijo el doctor, quien también estaba en la habitación. Un accidente como ese eso habría tenido las peores consecuencias; sin embargo, era normal q