El corazón del guardaespaldas: 25. ¿Estás embarazada?
Soltó una maldición y se mesó el cabello sin saber muy bien qué hacer.
¿Qué carajos había sucedido con él? Agh, maldit4 sea, en serio, ¿cómo pudo perderle el rastro así? Eso únicamente le sucedía a un novato… o al imbécil que se había involucrado con la cría que suponía debía cuidar, no foll4r.
Llevaba varios minutos conduciendo al destino donde el punto había marcado por última vez cuando una llamada entró. No la iba a contestar, no tenía cabeza para nada ni nadie en ese momento, pero, al dars