El corazón del guardaespaldas: 14. Los días floreciendo
Esa semana se vieron a diario.
El martes, cuando despertó antes que ella, no tuvo muchos ánimos de preparar el desayuno, así que salió a comprar algo y entre un alimento y otro escogió algo que a ella pudiese gustarle.
Desayunaron juntos en la cama, con las ventanas abiertas y un tímido sol pintando el interior de dorado cálido. Más tarde de esa mañana la llevó a su primera clase y se mantuvo cerca, aunque a veces iba a hacer sus cosas y encendía el dispositivo de rastreo o audio cuando sabía