37. ¿Tú… me quieres?
Cuando despertó, lo primero que hizo fue darle un beso en la comisura de sus labios y pedirle que siguiera durmiendo un poco más, que lo necesitaba. Ella asintió adormilada y se desperezó antes de las diez de la mañana.
Con ánimos renovados, la joven saltó fuera de la cama y se colocó una de las tres camisas que encontró en el armario. Siguió ese delicioso aroma que provenía de la cocina y descubrió un vaso en la barra con una pequeña notita.
«Tómalo todo, te quiero sana y fuerte»
Sonriendo ato