Los primeros síntomas aparecieron unos días después.
Al principio, Elena no les prestó demasiada atención. Se despertó con el estómago revuelto y pensó que había cenado demasiado tarde. Después llegó el mareo, breve, apenas unos segundos, mientras se maquillaba frente al espejo.
—¿Estás bien? —preguntó Julián desde la puerta.
Elena levantó la mirada hacia él.
—Sí. Solo me siento un poco rara.
—¿Rara cómo?
—Mareada.
Julián se acercó de inmediato y le apoyó una mano en la frente.
—No tienes fiebr